Cortos, No-Ficción, Vómito Verbal

Soy una experta en los volantazos.

Recuerdo unas vacaciones con mi familia en la playa, cuando tenía unos 4 años, y mientras armaba algo poco parecido a un castillo de arenas (era una montaña amorfa que perdía su forma cada vez que las olas le pasaban por encima) decidí que mi destino era ser científica para dominar el mundo, y si el mundo se resistía lo destruiría.

A los 10 años quise ser arqueóloga. Es muy probable que haya sido inspirada por mis viajes anuales en el receso de invierno a mi ciudad natal, donde hacíamos al menos una parada en el museo arqueológico que no fallaba en maravillarme.

A los 13 años finalmente decidí que lo que quería realmente era ser directora de cine. Pensándolo bien y en frío, fue una decisión fomentada por mi fanatismo por Harry Potter y las pocas luces que una criatura de esa edad tenía. No sabía qué quería dirigir, no veía muchas películas en ese entonces, pero el prospecto de crear algo creativo que me ayude a escaparme de mi (bastante horrible) desempeño en la escuela.

Entre los 15 y los 18 quise ser varias cosas “cuando sea grande”, pero finalmente decidí apegarme al plan original: diseño audiovisual.

Tampoco duré demasiado en la carrera. Un año y 3 meses en la UBA fueron suficientes para que decida dar otro volantazo, y cambiar mi universidad y carrera. Fotografía en una privada, y tres años en los que creía saber qué era lo que quería hacer por el resto de mi vida.

Pero el problema es que aún no sé que es lo que quiero. Y creo que esto reside en que me gustan tantas carreras que no sé qué elegir.

Hace un año le dije a un chico que me gustaba que era la reina de los cambios, que me sentía mal por empezar una nueva carrera a los 26 años, que se me iba el tren. Me dijo que nunca era tarde para hacer lo que uno quería. Muy lindo.

Hice todos los trámites para cursar Licenciatura en Artes de las Escrituras en UNA, pero la misma semana que técnicamente debía empezar a cursar, decidí no hacerlo. Mis razones son ajenas a mi costumbre de elegir cambios abruptos y tomar nuevos rumbos.

Hasta hoy quiero hacer varias cosas. La visita de la muerte en mi familia me hizo entender que el momento de tomar esa decisión es ahora. Que debo invertir mi dinero en especializaciones o una nueva carrera que me guste. Maquillaje, auxiliar de vuelo, escritura…

Como sea, soy experta en volantazos y estoy preparándome para dar uno nuevo.

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